EXTRAÑO REGRESO
...Y ya estoy de vuelta... Regresé del exilio vacacional, regresé del exilio de mí mismo. He regresado, con la intención de encontrarme de nuevo. Cambiado, más viejo, más quejicoso, harto de vacío. En el verano una parte de mí queda aletargada, como hibernando; siento mi yo fragmentado, difuso, vacilante.
Es un duro trabajo el reencontrarse con uno mismo: es cómo empezar un puzzle desde cero, y el puzzle del que estoy compuesto tiene miles de piezas irregulares, a menudo incompatibles. Intento reconocerme en el espejo, que, dicho sea de paso, es el más mortífero de los engaños. Me fascina la capacidad de mutación que sufre mi yo interior, algo más parecido al cambio que sufrió el protagonista kafkiano de La Metamorfosis. En verdad soy a veces insecto, pues me limito a reptar por la vida; otras veces soy pez, con la memoria limitada a un tiempo de tres segundos.
El verano para mí es un tiempo de incertidumbres, de inquietudes, de no encontrarme en mi sitio. En verano me convierto en un títere de la calígine y el oleaje, del trabajo malsano y de tristeza sofocante. Para mí el frío es curativo, el viento de otoño es un bálsamo de malos rollos, la quietud de mi hogar es el Nirvana y el Valhalla dónde soy conducido por mi bella valquiria. Mi casa es Los Prados asfódelos, donde placer y olvido se mezclan dulcemente, y también el Limbo que ha desaparecido del lenguaje de los cristianos.
Es posible que pienses que soy un mal blogero, visitante inhabitual de este espacio, inconstante y difuso. Supongo que tienes razón: siendo sincero conmigo mismo he de reconocer que ése es el tiempo de mi vida, que regreso a este espacio de la misma manera en que regreso a mi alma. Aún así, siento que todavía poseo la gracia de vuestra amistad, aunque suene a lejana, aunque yo sólo sea el eco de un eco en vuestros oidos.
Vuelvo a escribiros, pero no puedo prometer nada: no puedo comprometerme a escribir de una forma habitual, ya que no sé si podré cumplirlo. Intentaré asomarme al espacio donde orbitais para contemplaros, pero yo no he de coger órbita alguna, pues soy el cometa que apenas deja halo.





Su dijo
Yo la primera.
¿Por qué me ha dado hoy por pasar por tu puerta?
¿Quizá tengo ganas de volver a verte?
Eso tiene remedio: el reencuentro está próximo.
No seas tan veleta cometa y abrochate la bragueta.....ja,ja,ja....
Quiero ver al "otro" no a este tú. ¡Ea!
22 Octubre 2008 | 11:48 PM