Dos lecturas dos que os puedo recomendar encarecidamente:
Una de miedo : EL EVANGELIO DEL MAL, de Patrick Graham. Tremendo thriller sobrenatural, en la que una agente del FBI que se introduce en las mentes de las víctimas de asesinos en serie, se ve involucrada en la búsqueda de un supuesto evangelio apócrifo de Satán. Visceral, a veces rayando lo gore, no es una lectura recomendada para mentes débiles o susceptibles, ya que la crudeza de sus descripciones puede llegar a herir sensibilidades. Tampoco para gente poco flexible en sus creencias religiosas, ya que toca temas delicados del Catolicismo. Aún así, si eres de mente abierta y de tripas duras, es una experiencia estimulante. Además, el ritmo narrativo ayuda a visualizar los capítulos como si de escenas cinematográficas se trataran. Estoy deseando ver la película, que será una mezcla entre EL EXORCISTA, EL SILENCIO DE LOS CORDEROS y EL CODIGO DA VINCI.
Una de espada y brujería: EL NOMBRE DEL VIENTO, de Patrick Rothfuss. LLena de poesía y leyenda, esta historia es todo lo contrario: lectura sosegada, llena de lirismo, esta historia te sumerge en un reino inexistente con tal maestría que te hace sentir que efectivamente existe. Su protagonista, Kvothe, asesino, poeta, místico, vate, músico, mendigo y ladron, es un prototipo de heroe inusual, pero tan cercano a lo humano que en más de una ocasión cualquiera se verá reflejado. Es uno de los mejores libros que yo he leido nunca, mas por lo que te hace sentir que por lo que te hace pensar. Además, existe ya toda una Legión de seguidores en Internet, y es parte de una saga de 3 libros, de las que sólo el primero está editado.
Los nombres son importantes porque dicen mucho sobre la persona.
He tenido más nombres de los que nadie merece.
Los Adem me llaman Maedre. Que, según como se pronuncie,
puede significar la Llama, el Trueno o el Árbol Partido
Mi primer mentor me llamaba E’lir porque yo era listo y lo sabía.
Mi primera amante me llamaba Dulator porque le gustaba cómo sonaba. Me han llamado Kvothe el Sin Sangre, Kvothe el Arcano y Kvothe el Asesino de Reyes. Todos esos nombres me los he ganado.
Los he comprado y he pagado por ellos.
Pero crecí siendo Kvothe. Una vez mi padre me dijo que significaba «saber».
He robado princesas a reyes agónicos.
Incendié la ciudad de Trebon.
He pasado la noche con Felurian y he despertado vivo y cuerdo.
Me expulsaron de la Universidad a una edad a la que a la mayoría todavía no los dejan entrar.
He recorrido de noche caminos de los que otros no se atreven a hablar ni siquiera de día.
He hablado con dioses, he amado a mujeres y he escrito canciones que hacen llorar a los bardos.
Quizá hayas oído hablar de mí. »

